15 Sep 2011
Publicado en Artículos

23 de noviembre de 2010.  Hoy empieza la verdadera labor detectivesca.

Más allá de los temas que abordó Olivier y sus productos finales, ya empiezo a distinguir (creo) algunas formas en el archivo.  Empiezo a ver sus texturas, pesos, líneas que lo recorren, etc.  

Por ejemplo, me llama la atención que a investigación sobre Tina Modotti está contenida en una sola carpeta negra (que por cierto tiene cartas originales de Antonio Saborit de sus propias investigaciones), pero la presencia de Lola Álvarez Bravo se trenza a lo largo del tiempo y del archivo de Olivier. 

Por otro lado, hay temas sobre los que escribió libros enteros de los que casi no hay materiales. Como que acabó la investigación y tiró todo. De otros, como Abraham Ángel hay poco material, aunque se ve que rascó hasta debajo de las piedras para conseguirlo. Por ejemplo, se recorrió el directorio telefónico hasta encontrar a los familiares y se fue al Panteón de Dolores a ver si realmente existía una tumba. Pero sobre Sergei Eisenstein hay cajas y cajas y cajas. Me da la sensación de que muchos de los archivos de y sobre los artistas en México son raquíticos, tercermundistas. Mucho del material de Eisenstein son copias de materiales en archivos en EU. Quizá, además de que tienen más recursos y costumbre de archivar, están mejor organizados para que quien investiga se pueda llevar copias. En el archivo de Olivier me he encontrado artículos de periódico mexicanos transcritos a mano. ¡Qué flojera!

Por último, me parece que la forma en la que Olivier investiga sobre los vivos y los muertos es muy distinta y que los materiales que reúne le sugieren el formato final del producto, ya sea algo más creativo como la película y sus novelas o más académico.  En fin, ya veré si no es sólo un alucine mío, pero por ejemplo,  el material que reunió sobre Tina y es verdaderamente maravilloso. Se ve la profundidad de la investigación en los detalles. Por ejemplo, hay información hasta del detective que investigó a la fotógrafa. Hay copias de sus pasaportes rusos, recortes de su estancia en la cárcel, cartas personales. Se siente como materia prima para una novela. En cambio de María Izquierdo lo que hay son textos y textos y más textos escritos por otras personas. 

Pero lo que me tiene cautivada es la relación entre Lola Álvarez Bravo y Olivier.  He estado escuchando las cintas de las entrevistas que le hace el crítico a la fotógrafa (el joven ávido de conocimientos a la anciana ávida de compartir su experiencia) y son un deleite. Fue su maestra. Hay grabaciones en las que están sentados analizando obra, otras que ella le platica de artistas, de la época, de las cuestiones políticas del momento.  Es el material en crudo de muchos de sus textos posteriores.

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Me intriga si se acercó a doña Lola para hablar de su trabajo y luego se dio cuenta que era una mina de oro de conocimiento de toda una época del medio artístico o si se acercó a consultar con ella sobre otros artistas y se topó con el espléndido trabajo de una fotógrafa que estaba medio olvidada.  Lo cierto es que es toda una historia de cariño del bueno.

En las cintas Lola platica de una película con Frida Kahlo.  Muero de curiosidad.  Nunca había oído de ella.  ¿La haría?

“Cuando estaba empezando a hacer los ensayos o las pruebas de la película que tenía yo proyectada con Frida pensé que una de las características más extraordinarias de Frida eran sus desdoblamientos constantes y quería yo lograr llamar con fotografía a la otra Frida…”  

También habla de su rebeldía ante la asignación de roles y de que Manuel era contador en Hacienda y cómo era brillante para las cuentas. Menciona cómo empiezan como fotógrafos y de cómo ella se sentía totalmente ligada a él.

Es curioso que Olivier le pregunta muchas cosas evidenciando que es mujer -desde su maquillaje hasta quienes eran las otras mujeres de su generación. ¿Se le hubiera ocurrido preguntarle a Don Manuel Álvarez Bravo por su vestimenta o la de sus colegas?  

“Pero es que era la única mujer que andaba brincando con una cámara en la calle, en los desfiles de deportistas y del 16 de septiembre y todos los fotógrafos se burlaban de mí.  Así es que me volví gallo.  Luego, luego me volvía agresiva y encontraba siempre las palabras para defenderme.”  

Casi que podría hacer todo el proyecto sobre Lola en el archivo de Olivier. 

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Fotos de Lola y Olivier tomadas por Adolfo Patiño

Estas entrevistas son de finales de los setentas. Es muy curioso que además de las cintas, también estén las transcripciones a mano de las entrevistas, luego pasadas a máquina, luego citadas en los textos de Olivier en distintas épocas.  Se ve el proceso completito. También se ve el proceso de cómo fue cambiando su relación: al final él es el experto, el coleccionista de Lola, el que incluso le ayuda a colocar su archivo en Estados Unidos en el Center for Creative Photography.  El paso del tiempo.

Estar metida en el archivo de Oliver me ha hecho repensar en el de Pinto mi Raya. Siempre habíamos planteado como el archivo de PMR el material hemerográfico que hemos reunido a propósito.  Es un archivo voluntario.  Pero también está todo nuestro material de trabajo a lo largo de los años: invitaciones, cartas, trabajos de otros artistas, documentos de distintos tipos, etc. Está todo el material de Polvo de Gallina Negra y de los otros grupos de arte feminista ochenteros, material de la generación de Los Grupos que juntamos para la gira de conferencias que nos fuimos a dar Víctor y yo en 80 a Europa, todo tipo de documentos sobre espacios alternativos, los pleitos de grupos como Los Abajofirmantes que cuestionaron las becas del FONCA desde un principio y mucho más.  El archivo involuntario, el de trabajo, el de la vida misma y el archivo personal (diarios, agendas, etc.). ¿Me gustaría que alguien más se metiera a ver este material?

01 Jul 2011
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12 de enero de 2010
 
 
Llego al MUAC y pido una caja al azar. El territorio por recorrer en este archivo es tan vasto que creo que prefiero la emoción de las sorpresas a una metodología rígida.

La labor frente a mí es titánica y sólo tengo preguntas. ¿Cómo me acerco al archivo de alguien que falleció tan recientemente sin sentir que estoy trasgrediendo su intimidad?  ¿Cómo no caer en un homenaje sentimentalón, ni balconear a alguien que ya no puede defenderse? ¿Cómo manejar el material sobre las personas vivas? ¿Cómo evitar que el trabajo en el archivo se convirtiera en un acto de rapiña? ¿Cómo no caer en la autocensura? ¿Cómo encontrar un caminito en esta inmensidad de documentos? ¿Cómo hablar sobre el archivo y las estrategias de reactivación…que es lo que más me interesa? ¿Cómo investigar lo que a me interesa personalmente, aunque no hubiera sido uno de los temas centrales de Olivier?
En fin.  Ya irán surgiendo las respuesta….o no. 

Los archivos son como una extraña máquina del tiempo que nos permite ver hacia el pasado mientras mantenemos la mirada puesta en el futuro, ambos poco menos que promesas que se nos escurren entre los dedos si no nos situamos en el presente.
 
En los documentos en el archivo de Olivier se palpa el paso del tiempo; se ve el transcurso de una vida y también de una época.  Por un lado, los papeles van trazando su vida paso a paso…logros, fracasos, anhelos. Por ejemplo, me encontré la carta que escribe al Colegio de México, en donde era traductor, avisándoles que va a dedicarse a investigar. Por otro, el paso del tiempo es palpable físicamente: además de los manuscritos, hay páginas escritas a máquina y después desfilan diversas impresiones digitales. Los papeles incluso huelen diferente según la época.
Me sorprende encontrar tantas fotocopias. La era de la clonación de archivos que estamos viviendo ahora con toda la tecnología digital ya venía avanzando desde que llegó la fotocopia, que realmente no es tanto tiempo.  Yo todavía recuerdo aquellas primeras fotocopias en los sesentas que salían mojaditas y había que colgar a secar. 

Me interesa el archivo como contenido y como forma.

¿Cómo sería Olivier en los setentas?  Creo que lo conocí en esa época, pero no recuerdo cuándo ni dónde. Tengo que checar si aquella primera exposición que organizamos los cuates de San Carlos en la Alianza Francesa fue durante el tiempo que él estuvo trabajando ahí.  Una primera mirada al archivo me muestran a un niño que hacía dibujos y a un joven que escribía cuentos. ¿Los conservaría por nostalgia o para recordar siempre su lado creativo? Hay una carta astral con todo y descripción del personaje….buenísima!!!!
 
Eloísa Hernández, que es quien conoce verdaderamente a fondo el archivo porque lo está clasificando, me trae una caja que me lleva vertiginosamente por el tiempo: hojas impresas de su diario personal de 2000, cartas familiares, documentos, tarjetas de amigos y colegas de varias décadas, artículos, el libro que escribió con apoyo del FONCA y hasta algún talón de un boleto de avión o la nota de algún depósito bancario. Es un enorme rompecabezas, máxime que no soy experta en el trabajo de Olivier ni en los temas que a él le interesaban.  Creo que lo más congruente sería empezar por lo que sí conozco.

Eloísa me pasa la Caja 39 que incluye material hemerográfico de Olivier de los años setentas.  Siguiendo el ritual inevitable del archivo, me pongo los guantes blancos y empiezo. 

El primer recorte es el artículo Deslumbra, Impone, Intimida… de Debroise sobre el recién inaugurado MARCO en Monterrey en el periódico EL NORTE el 30 de junio de 1991, en el que afirma:  
“por sus proporciones, más que por sus dimensiones reales, la arquitectura interior del MARCO deslumbra y aterra…(Un museo) trata de introducir al espectador a la obra de arte (…) no de deslumbrarlo con el supuesto genio de los artistas; no se trata de intimidarlo. El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey se sitúa deliberadamente en una línea opuesta.”


Su comentario, poético y crítico, está lleno de frases citables, aplicables a otras instituciones museísticas, incluyendo al MUAC:

“No acaban, de cualquier modo, de llenar las paredes. Algunas piezas, de dimensiones (relativamente) más modestas, se ven hasta chicas; los cuadros de Dulce María Núñez, por ejemplo, estampillas perdidas, como ahogándose en la inmensidad de los muros blancos.”
Quizá una forma de resolver la exposición sería tomar citas de textos de Olivier que dialoguen con la situación actual.  

“Se asume de una vez por todas que el arte es bello, y que lo que está en el museo debe estar allí y no en otra parte.  No se presentan las obras, sino que se imponen, sin otro criterio museográfico que ciertas asociaciones visuales, correspondencias vagamente surrealistas y, en este caso preciso, las limitaciones definidas por las mismas dimensiones de los cuadros.”

¡¡¡¡UFFFF!!!! Esa podría aplicársele a casi todas las exposiciones.
 
(Este texto se publicó originalmente en el blog de la exposición Visita al Archivo Olivier Debroise. De la ficción al documento www.archivoolivierdebroise.blogspot.com)
01 Jul 2011
Publicado en Artículos

6 DE ENERO DE 2010

 

 
Hoy visité por primera vez el archivo de Oliver Debroise en Arkheia, el centro de documentación del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM. 

 
El año pasado Pilar García me invitó a hacer una intervención/curaduría a partir de este material, pero he estado tan ocupada con los archivos de Pinto mi Raya y el de Ana Victoria Jiménez, que ni tiempo había tenido de pensar en el de Olivier. Además tenía cierta resistencia porque no es lo mismo trabajar con mi propio archivo o  el de una amiga cercana, cómplice de tantas batallas como el de Ana Victoria, que el de un crítico como Olivier, cuyo trabajo siempre respeté pero no fuimos cercanos personal o profesionalmente. Sin embargo, me interesa el reto de visibilizar un archivo y me da mucha curiosidad.   
 
No había entrado a las instalaciones del archivo de Arkheia y son geniales. Parecen bóveda de película de James Bond. Una vez adentro, sin embargo, ver los estantes altísimos con las 48 cajas del archivo de Olivier -quien murió apenas en mayo de 2008 a los 55 años de edad-  me conmovieron. ¿Al final sólo queda el archivo? 
 
Pilar me proporcionó gráficas que muestran el tipo de materiales del archivo (fotografías, libros, recortes de diarios y revistas, folletos, postales, etc.). Físicamente lo que más incluye es papel, pero hay muchísimo material digital que apenas está en proceso de catalogación. Otra gráfica analiza la temática de los documentos y muestra el amplio rango de los intereses de Olivier. La clasificación del archivo va avanzando a buen paso pues existe el compromiso de tenerla terminada en 4 años.
 
Después me quedé con Eloísa Hernández, la encargada de clasificar el archivo y basándome en la lista de lo que tienen las cajas que ya están en orden, le pedí que me bajara la 21, que incluye correspondencia y papeles de crítica.  
 
Lo primero que me encuentro es una carpeta con recortes de artículos escritos por Olivier y publicados principalmente en La Jornada. Me sorprendió que fueran tan pocos, por lo que pregunté si no había más. Según Eloísa, en lo que lleva registrado no hay mucho más.  Supongo que Víctor y yo tendremos que revisar lo que existe en el archivo de Pinto mi Raya para recuperar lo escrito por o sobre Debroise. A lo largo de los 20 años que llevamos reuniendo todo lo que se publica sobre crítica de arte en los periódicos, seguramente hay más material. 
 
Me encontré con varios ejemplares de cuando CURARE se publicaba como suplemento en La Jornada en los noventas.  Fue una época gloriosa para la crítica de arte en los periódicos en México. También está una carpeta con el texto que presentó Olivier en el College Art Association en 1995 titulado Between  Dependence and Autonomy: the Mexican Cultural System Faces Radical Changes?  Ese mismo año yo también participé en el CAA en una mesa sobre crítica de arte con una ponencia sobre nuestro archivo y no pude escucharlo. Me da curiosidad el texto porque el sistema cultural mexicano definitivamente cambió de manera radical en los noventas y, para bien o para mal, Olivier fue un personaje clave en este proceso.
(Este texto se publicó originalmente en en www.archivoolivierdebroise.blogspot.com, el blog de la exposición Visita al Archivo Olivier Debroise. De la ficción al documento).