Sexo, risas y amor: tres artistas mexicanas enfrentan la pornografía

Escrito por  31 May 2013

La pornografía es frontal y transparente, es el coito en primer plano… Pero, ¿qué pasa con las artistas que se inspiran en la pornografía? ¿Reproducen los esquemas sexuales tradicionales o los cuestionan? ¿Ven a la mujer como objeto o defienden nuestro derecho al placer? ¿Inventan el cuerpo o lo someten? De eso y más les platicaré en estas páginas cuyas principales protagonistas serán tres artistas mexicanas: Maris Bustamante (1949), Rigel Herrera (1975) y Paola Esquivel (1979).

 

Primero les cuento un poco de dónde vengo, para contextualizar mi selección de estas tres artistas más allá de que sus obras me producen orgasmos estéticos.

 

Hace mucho tiempo, después de militar un par de años en los primeros grupos de feminismo setentero en México, me fui al Woman’s Building, la escuela de arte feminista que hubo en Los ángeles, California. Eran tiempos interesantes. Por un lado, leíamos a Adrienne Rich y a Andrea Dworkin y por otro a Marge Pierce o a May Sarton. Desde entonces no había UN feminismo, sino muchas maneras de abordar un tema sumamente complejo.1

 

Me tocó ver exposiciones como The Great American Lesbian Art Show que, sin serlo, eran tachadas de pornográficas simplemente por no limitarse a las formas de sexualidad impuestas por el patriarcado. También empezaba su carrera Annie Sprinkle2, prostituta y actriz porno convertida en artista y sexóloga; quien hoy sigue reivindicando el cuerpo como una fuente de placer inagotable. Pero al mismo tiempo, artistas como Suzanne Lacy y Leslie Labowitz con su grupo Ariadne: A Social Art Network, participaban en manifestaciones como la histórica marcha anti-pornografía Take back the night en San Francisco, en 1979, con performances3. No olvidemos que en esos tiempos rifaba la pegajosa frase de Robin Morgan: “la pornografía es la teoría y la violación la práctica”.

 

Curioso, ¿no? Por un lado se producían imágenes tachadas de pornográficas y, por otro, imágenes que atacaban a la pornografía. ¿Paradoja? No: simplemente dos frentes de una misma batalla por recuperar el control de nuestros cuerpos. El sistema aprovechó esta supuesta contradicción muy bien. Por un lado se desató una ola de censura de largo alcance contra el arte y por otro se le hizo creer a la población en general que la bronca eran las pinches feministas burguesas, blancas y puritanas que querían acabar con la libertad de expresión. Fue un caso clásico de “divide y vencerás”, y desafortunadamente todavía hoy una encuentra hasta feministas que se creyeron ese choro. Esto desvió la atención del punto central: las imágenes nunca son inocuas y para defenderse de ella —y para defenderlas— hay que aprender a analizarlas, sin olvidar las sabias palabras de Betty Friedan: “Suprimir la libertad de expresión bajo el pretexto de proteger a las mujeres es peligroso y está mal”.4

 

LO PERSONAL ES POLÍTICO y también es artístico. Y tanto lo personal, como lo político y lo artístico, sólo se entienden de acuerdo a su contexto. En México, en donde el ambiente es aún más represor, la batalla es doble. Cuántas veces no nos hemos encontrado con estupideces como cuando censuraron la imagen de un joven de torso desnudo, con tatuajes, piercings y gola de Lourdes y Luis Almeida, con la que ganaron el premio de cartel en el Festival Internacional Cervantino en 20045. Fue tachada de pornográfica y causó tal escándalo que hasta el concurso desapareció. Y si empezamos a contar a todas las artistas cuya obra ha sido considerada pornográfica, aunque no pase de ser ligeramente erótica, la lista sería interminable. Recuerdo unos desnudos fotográficos que presentó Cynthia Grandini en el Centro Cultural Tomasa Valdés que fueron desmontados porque disque se quejaron los míticos “padres de familia”. Tras el incidente convirtieron la galería en biblioteca.6

 

Ante la educación social que recibimos como mujeres y frente a arranques represores antes mencionados, no es de sorprender que el trabajo de las artistas sea más pudoroso que el de los hombres. Durante años me quejé de que en las exposiciones de la Semana Cultural Gay en el Museo Universitario del Chopo —cuyo tema era el arte erótico— siempre había cientos de vergas voladoras por todos lados. Las imágenes lésbicas las hacían hombres y parecían salidas de revistas para caballeros, y los trabajos de las mujeres artistas eran más bien tímidos. Incluso la obra de artistas inspiradas en la pornografía como Carla Rippey siempre eran sutiles.

 

Afortunadamente, los tiempos cambian. Hace poco realicé una breve encuesta para conocer trabajos de mujeres artistas que hubiera sido catalogado como pornográfico o que se inspirara en la pornografía y me llovieron respuestas de toda la república. Entre las artistas cuya obra más me llamó la atención están: Rocío Caballero, la Niña Yhared, Paulina del Paso, Katiushka Saavedra, Amor Muñoz, Jimena Padilla, Alma Sandoval y Carmen García. Estas chicas no tienen pelos en la lengua.

 

Imagen 1
Carmen García, Lavadora, s/f

 

Pero pasemos a las tres artistas escogidas.

 

Maris Bustamante
Aún antes de ser mi comadre y cómplice, Maris me conquistó el día que le vi un performance7 en el que explicaba la diferencia entre el desnudo erótico y el pornográfico según un criterio de censura usado antiguamente en cine y teatro que dice que si la cosa no se mueve el asunto es erótico y si se mueve es pornográfico. Maris explicaba esta diferencia presentando un cuadro con la imagen de un pene que cuando disparaba un dispositivo mecánico saltaba violentamente hacia el frente.

 

Clavada en los temas gruexos, la muy bárbara patentó el taco y lo convirtió “en un arma de PENEtración cultural” y propuso aquella frase célebre —que plasmó en algunas obras— que decía: “Atrévase a cometer un acto erótico: ¡cómase un taco!” Desde entonces, cada vez que me meto un suculento taco a la boca, lo disfruto más. Y sé que influenció a muchos otros, porque cuando voy a una taquería, observo el brillo en la mirada de los comensales con aquella jugosa primera mordida. Fíjate y verás8.

 

Después, con Rubén Valencia y otros cómplices, Maris presentó el performance El Pornochou. Aquello era divertidísimo, un potente coctel de humor, referencias artísticas e inteligencia.

 

Durante el espectáculo se hacía un tour por el MUPOE, el primer Museo de la Pornografía y el Erotismo, y había una disertación científica sobre “el famoso y hasta hoy desconocido Punto ‘G’”.

 

Como buen espectáculo porno, hubo un strip-tease en el que Maris aparecía como Kalantán, la mítica figura del burlesque. Ella se iba despojando de todo, incluso de sus ojos, uno de los cuales acababa en el suelo y el otro quedaba colgado mientras eyaculaba chisguetes de lágrimas. El número terminaba apoteósicamente cuando Maris se sacaba paletas envueltas de la vagina y las lanzaba al público.

 

Imagen 2
Maris Bustamante, Montaje de Momentos Plásticos con el No Grupo, 1980, Museo de Arte Moderno

 

Conociendo el trabajo de Maris, el día que vi una de sus piezas en la que un majestuoso nopal inflable se erigía a 25 metros de altura adentro del edificio del Chopo, supe que estaba ante una obra maestra de la pospornografía y el poscolonialismo9.

 

Por falta de espacio no les cuento de otros performances de Maris, como el Sexikitsch, Obsénikus o El Pene como Instrumento de Trabajo, pero si le rascas un poquito… a Internet encontrarás información sobre estas obras.

 

Rigel Herrera
Una de las artistas más clavadas con la pornografía es Rigel Herrera, de quien se dice pasa cuatro horas diarias consumiéndola, para luego transformar estas imágenes crudas a través de una depurada técnica hiperrealista. A veces el público no se da cuenta del origen de estas obras, lo cual me parece un perverso acto de seducción10.

 

La obra de Rigel incita distintas reacciones. Escandalizó a su medio familiar y al escolar, lo cual fue espléndido porque su objetivo inicial era rebelarse contra ellos. Pero tampoco es muy aceptada por su generación, la cual, según sus propias palabras, “lo único que le ha aportado a la sexualidad es violencia” y ella, hedonista por naturaleza y por convicción, está a favor del placer 11. Pero hay más. La han criticado por reforzar los estereotipos femeninos, por ser heterosexual y deleitarse en el cuerpo femenino, por hacer imágenes lésbicas desde la “seguridad” de la heterosexualidad y por no incluir morenas. Es experta en pisar callos12. Quizá Rigel incomoda a medio mundo porque magnifica el estereotipo del DESEO; o nos enfrenta cara a cara o nalga a nalga con esa imagen que, conciente o inconcientemente, todas/os hemos comprado o nos hace recordar que, aunque se nos incite socialmente a reprimirlo, todas/os nadamos en un profundo océano de deseo.

 

Algo curioso que me han comentado algunas de las artistas que trabajan con el tema de la pornografía, incluyendo a Rigel, es que la gente que ve su obra siempre tiene expectativas sobre su aspecto y comportamiento. En otras palabras, esperan que sean medio putas. ¿Sucederá lo mismo con hombres? Por lo pronto te dejo un ejercicio mental: ¿habiendo visto esta obra, cómo imaginas a Rigel?

 

Paola Esquivel
El trabajo de Paola Esquivel me dejó igual de anonadada y carcajeante que las obras de Maris hace dos décadas. Te recomiendo que veas la pieza antes de seguir leyendo13.

 

Estos tres videitos agridulces (El pan de la vida, El monstruo y El atasque) se encuentran en Juega, la curaduría que hizo Grace Quintanilla de videoartistas para el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA) y son parte de una pieza más grande que ha ido construyendo poco a poco.

 

La pieza de Paola es un acto de flagrante autovoyeurismo bigbrotheresco que apunta hacia el autorretrato del nuevo milenio. Las figuritas de migajón de pan representan a su mamá y un papá al que nunca conoció sino hasta empezar esta pieza cuando ella y su hermano –imagínense nada más- le cayeron al susodicho en su casa sin previo aviso y con cámara en mano. En estos breves videos ella recrea la escena de sus padres cogiendo para concebirla. Pero lo más sorprendente es que en el último su mamá hizo los muñequitos y es con quien Paola los está manipulándolos y platicando. Representar para aprender. Representar para aprehender. En otra parte del mismo proyecto, Paola contrató al mago Frank para realizar otros tres videos. Uno en el que le da un abrazo a ella, otro en el que le enseña a su hermano a amarrarse la corbata y en el tercero participa en una cena familiar como padre.

 

La pornografía es frontal y transparente, decía yo al principio de este texto. Es el coito en primer plano. La pieza de Paola me hace pensar que a veces el arte es tan frontal y transparente que logra –como en este caso- desarticular estructuras tan complejas como la de la pornografía.

 

Mónica Mayer Estudió artes visuales en la ENAP y obtuvo una maestría en sociología de Goddard College. Fue fundadora del grupo Polvo de Gallina Negra con Maris Bustamante en 1983. En 1989 fundó, junto con Víctor Lerma, el proyecto Pinto mi Raya, mismo que a la fecha co-dirigen. Fue columnista de El Universal durante 20 años y ha publicado cuatro libros.

 


1 http://womansbuilding.org/

2 Anniesprinkle.org(asm). Disponible en: http://www.anniesprinkle.org/

3 Take back the night. 

4 Frase célebre de Friedan citada en Feminists for Free Expression (2002).
http://www.ffeusa.org (18 de junio de 2009), cuya versión en inglés dice: “To supress free speech in the name of protecting women is dangerous and wrong.”

5 http://www.escaner.cl/escaner68/araceli68b.jpg

6 http://www.jornada.unam.mx/2004/02/28/Images/04af1.jpg

7 http://www.escaner.cl/escaner87/araceli87b.jpg

8 http://www.escaner.cl/escaner87/araceli87q.jpg

9 http://www.escaner.cl/escaner87/araceli87o.jpg

10 Galería ap

11 Artmajeur, galería de arte en línea.

12  Rigel Herrera

13 Museo de mujeres artistas. 



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